La sombra de la existencia

Dime qué lector tienes y te diré como leer “La sombra de la existencia”

La novela de fantasía psicológica “La sombra de la existencia” poco a poco va a aumentado su disponibilidad. El objetivo es hacerla accesible para todo tipo de medios.

A su disponibilidad en formato papel a través de Amazon, se une ahora su presencia en la mayoría de las tiendas de los eReader más vendidos. Esto aumenta la comodidad de los lectores a la hora de llevar a cabo la compra, ya que desde el propio lector la podrán llevar a cabo.

Es por ello que quería hacer este artículo relacionando los eReaders con las tiendas donde el libro está disponible:

  • Si tienes un lector kindle: Accede a la tienda de Kindle de Amazon.
  • Si tienes un lector Kobo: La novela está disponible en su tienda Kobo
  • Si tienes un lector Tagus: Directamente en el propio lector a través de la tienda de “La casa del Libro
  • Si tienes un dispositivo Android (Tablet, teléfono,…): Dispones del libro en Google Play.

Si pensáis que debe de estar en otras tiendas o plataformas o conocéis alguna que a mí se me haya pasado, no tenéis más que dejarme un comentario aquí abajo.

Cómo autoeditar un libro: 1. Escribe, escribe, escribe

Cómo publicar un libro: Guía del Escritor Galáctico

Bueno, pues empezamos bien. Claro que hay que escribir, menuda guía.

Sí claro, pero hay distintas formas de hacerlo. Cada uno en su estilo, cada uno con sus capacidades y cada uno pensando en qué es lo que quiere y sobre todo para quién lo quiere.

Porque escribir es una actividad en la mayoría de las ocasiones placentera, que se hace para evadirte o para volcar tus sentimientos de manera reflexiva. Pero claro, todo el que escribe espera que le lean. Muy pocos vuelcan sus pensamientos en letras que conforme se escriben se van borrando. Y por eso hay que tener muy claro qué esperas de tu novela.

Escribir

Yo particularmente escribo única y exclusivamente por placer, soy extremadamente egoísta y no pienso en el público que me pueda leer. Es una opción (ver mi relato “El cínico escritor“)

Otra es ir más a mercado, ver…

Ver la entrada original 206 palabras más

Poesía: El nuevo Aullido (homenaje a Ginsberg)

La sombra de la existencia

Libros, libros, libros. En la soledad de una lúgubre habitación. Libros.

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas”…

«Pero no, yo no las he visto, rodeado de seguridad y buenos consejos yo he vivido en la ambigüedad de un próspero bienestar, en la laxitud, abandono de una vacía y amarga opulencia. Yo escribiría otro aullido, escribiría otro sordo grito.

Y es que creo que he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por lo cotidiano, desnutridas calmadas elegantes,

caminando por las calles de los afortunados en busca de una colérica aprobación,

hombres contemporáneos rectos con cabezas de ángel ardiendo por conectar con la estrellada maquinaria de la placidez, de lo ordinario, de lo habitual

que ricos y elegantes y excitados pasaron el día trabajando bajo la luz artificial de oficinas  frías, cargando sobre sus hombros hipotecas del bienestar,

Ver la entrada original 99 palabras más

Relato: Las Flores del pasado

La sombra de la existencia

–       No papá no, tú ya estás jubilado, no te preocupes más por las clases de la universidad, venga, estate tranquilo. A ver papá, toma tu plato, ten cuidado que está la sopa muy caliente. Cuidado no lo dejes caer.

–       Cariño, voy a por el salero, que me lo dejé en el patio de atrás.

–       Vale papá. Cuidado con los niños ahí tirados jugando en la alfombra, no sea que te dejen caer.

Estaba por aquí, sí, creo que lo dejé en la mesa del patio ayer cuando estábamos cenando, qué bien lo pasamos todos, qué alegría volver a ver a mis nietos, a mis nietos queridos. Y todo lo que reímos ayer, sí, reímos mucho. ¿O fue antes de ayer? A ver, el dichoso salero, no hay manera de encontrarlo, siempre la comida sosa, siempre con que no puedo tomar sal. Hermelindo ya me lo dice, esta…

Ver la entrada original 1.640 palabras más

Microrrelato: El cínico escritor (I)

Escribir, escribir, vomitar palabras, relajar la mente para que moleste lo menos posible.

Es la pasión y el deseo de ser superior al resto, el andar por la calle y sentirme por encima de ellos; oscuros, arrastrados, drogados de felicidad, miserables, enfangados en el lodo moral válido para tantos e inútil para el individuo. Son hoscos objetos inanimados, sois autómatas sin alma, sois contemporáneos, demasiado contemporáneos. ¡Os odio!

Es el desgarro emocional, es el enfado, es la rabia, mucha rabia, es la frustración que se canaliza en palabras, malditas palabras, que ojalá no existieran. Es ese miedo, ese no querer ser como ellos, como ellos, sí como ellos, como vosotros que me leéis, como aquellos que me leeréis, como aquellos que espero que no sean capaces de entenderme nunca, nunca jamás, bajo amenaza de grave ofensa para mi ego. Porque solo desde la miseria puedo escribir, sólo desde un lodazal inmundo, solo desde la más profunda tristeza y el mayor sentimiento de soledad me surge la fuerza interior, que como si de una pequeña semilla se tratara, se nutre de odio, de miedo y sobre todo de soledad, de desamparo, nostalgia incomunicada, tristeza desamparada que hace crecer con fuerza y vigor esa simiente, explotando en mi corazón, ensanchándolo y empujando hacia fuera palabras que estoy volcando en este miserable papel en blanco. Es una fuerza alucinógena que me hace sentir por encima del bien y del mal, por delante de todos vosotros, caminantes infectos que no sabéis ir sin rumbo, que necesitáis una dirección; perdidos con destino, miserables, pobres desorientados que nunca se extraviarán y correrán lejos de su triste destino.

Cínico, muy cínico, sí, escribo sobre mirar al corazón y lo hago para exponerme a los demás; cínico, muy cínico, sí, escribo sobre volver la mirada al interior y mientras espero con agonía que a los demás le guste lo que siento; cínico es escribir para perdurar, mejor sería quemarlo todo, que tras cada frase impresa, como si de pólvora se tratara, un reguero de fuego fuera destruyendo cada palabra.

Si te gustan mis relatos, prueba con la novela “La sombra de la existencia” pulsando estos enlaces:

Capitulo seleccionado v2 Primer capítulo v2

diogenes 2

Poesía: El nuevo Aullido (homenaje a Ginsberg)

Libros, libros, libros. En la soledad de una lúgubre habitación. Libros.

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas”…

«Pero no, yo no las he visto, rodeado de seguridad y buenos consejos yo he vivido en la ambigüedad de un próspero bienestar, en la laxitud, abandono de una vacía y amarga opulencia. Yo escribiría otro aullido, escribiría otro sordo grito.

Y es que creo que he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por lo cotidiano, desnutridas calmadas elegantes,

caminando por las calles de los afortunados en busca de una colérica aprobación,

hombres contemporáneos rectos con cabezas de ángel ardiendo por conectar con la estrellada maquinaria de la placidez, de lo ordinario, de lo habitual

que ricos y elegantes y excitados pasaron el día trabajando bajo la luz artificial de oficinas  frías, cargando sobre sus hombros hipotecas del bienestar,

que vagaron por ahí y por ahí entre papeles que no les interesaban preguntándose a dónde ir, y se iban de sus oficinas sin dejar corazones rotos,

sin sueños, sin dificultades, con pesadillas que despiertan, familias y bromas y seguridad sin fin

que fueron aplastados por sus sueños de seguridad, deshidratados en sus esperanzas y que buscan en la mentira vías de escape a su absurda opulencia.

Claro, así sería ahora nuestro aullido, ese sería el grito de desesperanza. Qué distinto y qué trágico.

 Extracto de la novela “La sombra de la existencia”. Si te ha gustado pulsando en estos enlaces:

Capitulo seleccionado v2 Primer capítulo v2

allenginsberg